Difunde la campaña
Políticas de limitación familiar: más formas de discriminación y violencia contra la mujer
ONG trabajan en China
y la India para garantizar los derechos y la salud sexual y
reproductiva de las mujeres. Frenar el feticidio femenino y ampliar el
contexto de derechos humanos de las mujeres es su objetivo.
Fuente: canalsolidario.org
La preferencia del hijo varón, junto a factores socio-culturales y económicos, ha llevado al desequilibrado balance entre sexos en Rajastán, el mayor de los estados de la zona norte de la India. El feticidio y los infanticidios femeninos son responsables de la grave diezma de población femenina en este estado, tal y como explican desde OneWorld Asia.
El Instituto de Investigación Social de la Política, una ONG con sede en Jaipur, ha hecho público un reciente estudio ‘La ley de la familia limitada', que investiga la relación entre la normativa que impide tener más de dos hijos y los casos de feticidio femenino en la región india.
En 1992 para promover el modelo de familia reducida, Rajastán introdujo la norma que limitaba a dos el número máximo de hijo que podía tener cada familia. Esta ley prohibía a las personas con más hijos presentarse a las elecciones o trabajar en cualquier puesto de funcionario. Otros estados indios como Haryana, Madhya Pradesh, Orissa, Andhra Pradesh, el Maharashtra y Gujarat han ido imponiendo también en los últimos años esta norma.
Según se desprende de las conclusiones del estudio del Instituto, la ley de los dos niños tiene un impacto negativo considerable en las mujeres. “Conduce a los abortos forzados, al abandono de niñas, a negligencias en su cuidado, al abandono de los maridos tras el nacimiento de un niña, a la descalificación de la madre debido a la preferencia de la familia por los niños y a un impacto muy grave en la salud de las mujeres debido a los abortos repetidos”, explican desde la ONG.
Las organizaciones defensoras de la mujer denuncian que estas prácticas han llevado a que en la India haya 32 millones de mujeres menos que de hombres. “En un Estado que dio al mundo hace 40 años a una de las primeras jefas de Gobierno de la historia, las mujeres continúan siendo ciudadanas de segundo orden y sufriendo el ‘feticidio femenino’, que afecta a unos 500.000 bebés al año pese a estar prohibida la determinación del sexo antes del nacimiento”, explican.
El problema, según Puneet Bedi, activista de los derechos de la mujer y ginecólogo, es que las familias ven en los hijos varones un medio para aumentar su riqueza, mientras que las hijas suponen un gasto adicional pues al casarse han de aportar una cuantiosa dote. También influyen a la hora de preferir un hijo las leyes que favorecen la herencia por parte de los varones y el hecho de que éstos aporten más al trabajo en el campo, en un país donde cerca del 70 por ciento de la población vive de la agricultura. Pero, además, hay una gran tolerancia social hacia el rechazo de las hijas. "Abortar un feto hembra es una práctica aceptada por la sociedad", explica Bedi, que cita estudios que indican que, a mayor nivel económico y social, esta práctica aumenta.
El caso de China
En China la ley es aún más restrictiva: las madres deben seguir la regla del ‘único hijo’. Aunque ciertos sectores del gobierno y la sociedad chinas tratan de acallar estas prácticas, desde entidades especializadas como el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia explican que se tiene plena constancia de que el país asiático sigue aplicando este tipo de legislación.
La periodista norteamericana Abigail Haworth es desde principios de los años noventa una importante activista en contra de las leyes de limitación familiar, particularmente en China. En su último informe Consecuencias de La Política del ‘Único Hijo’ relata escenas llenas de horror: “en la provincia china de Hunan se pueden ver escenas inimaginables de crueldad, como cuerpos de niñas recién nacidas arrojados en la calle, como si fueran bultos de basura, ante la indiferencia de los que pasan”.
Aunque en las zonas rurales la ley es más flexible, ya que se permite un segundo hijo o hija, la situación no mejora demasiado. “Las niñas son las mayores víctimas de la presión intolerable para limitar la familia. En la China rural, donde vive el 80% de la población, muchos campesinos opinan que sólo los varones pueden llevar adelante la familia, y consideran que sería una gran deshonra para sus ancestros no tener un heredero masculino", explica la reportera.
Según las estadísticas del último informe sobre políticas de aborto en el mundo de la ONU, el 97,5% de los bebés abortados en China son niñas. Tal y como explica Wu Jiang, profesora de estudios sobre la población de la Universidad Renmin de Pekín, millones de hombres no consiguen encontrar una esposa, lo que provoca un ilegal tráfico de mujeres. “Se estima que 17 millones de niñas están ‘faltando’ en la población de China”, explica la investigadora. “Sin duda, el infanticidio y el abandono son los principales factores”, señala Jiang.
“Los programas educacionales han tenido bastante éxito en algunas áreas rurales, pero todavía hay un gran trabajo por delante, sobre todo mientras el gobierno chino insista en la política de limitar la familia, e ignorar el problema de la discriminación contra las hijas mujeres”, concluye.
Xie Zhenming, vicedirector del Centro de Investigación de Población y Desarrollo de Pekín, explica que en un país “superpoblado” como China es necesaria una política familiar pero reconoce que debería ser diferente. “Nos hacen falta medidas eficaces pero que no coarten la libertad individual de cientos de millones de personas, sobre todo de mujeres”, comenta.
Por ser niñas
Entidades de defensa de los Derechos Humanos y ONG como Plan trabajan para acabar con esta realidad. “Es muy difícil desmontar las estructuras sociales que están detrás de estas prácticas pero no podemos permitir que se sigan dando situaciones que sufren las niñas por el hecho de su condición de género como el aborto selectivo de fetos femeninos”.
En su estudio ‘Por ser niñas’ es el resultado de una investigación realizada por Plan a raíz de su experiencia en diferentes países de América, Asia y África y con la documentación de género obtenida de instituciones como UNICEF, o el Banco Mundial.
“Habría 120 millones de mujeres vivas más si no se produjera el feticidio femenino, o la selección de hijos varones en países como India o China”, señala la organización.
También asociaciones y movimientos locales como los Activistas de Salud Social Acreditados de la India (ASHAs, por sus siglas en inglés) trabajan para erradicar esta práctica. Una de las primeras acciones que han puesto en marcha estos activistas ha sido crear un registro de embarazos para salvar a las niñas. “A pesar del robusto crecimiento económico de India en los últimos años, más de la mitad de las mujeres dan a luz a sus hijos en sus casas y como mucha gente prefiere varones, alrededor de 10 millones de niñas han muerto a manos de sus padres en los últimos 20 años. Nosotros queremos acabar con estos abortos misteriosos”, añaden.
Otras entidades que ha puesto en marcha para frenar los feticidios femeninos son la Asociación de Voluntarios de Salud de India., el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) , el movimiento contra el feticidio femenino de Lucknow (Delhi), la Fundación Vatsalya, Intermón Oxfam o la organización Sahghagi Shikshan Kendra.
Fuente: canalsolidario.org
La preferencia del hijo varón, junto a factores socio-culturales y económicos, ha llevado al desequilibrado balance entre sexos en Rajastán, el mayor de los estados de la zona norte de la India. El feticidio y los infanticidios femeninos son responsables de la grave diezma de población femenina en este estado, tal y como explican desde OneWorld Asia.
El Instituto de Investigación Social de la Política, una ONG con sede en Jaipur, ha hecho público un reciente estudio ‘La ley de la familia limitada', que investiga la relación entre la normativa que impide tener más de dos hijos y los casos de feticidio femenino en la región india.
En 1992 para promover el modelo de familia reducida, Rajastán introdujo la norma que limitaba a dos el número máximo de hijo que podía tener cada familia. Esta ley prohibía a las personas con más hijos presentarse a las elecciones o trabajar en cualquier puesto de funcionario. Otros estados indios como Haryana, Madhya Pradesh, Orissa, Andhra Pradesh, el Maharashtra y Gujarat han ido imponiendo también en los últimos años esta norma.
Según se desprende de las conclusiones del estudio del Instituto, la ley de los dos niños tiene un impacto negativo considerable en las mujeres. “Conduce a los abortos forzados, al abandono de niñas, a negligencias en su cuidado, al abandono de los maridos tras el nacimiento de un niña, a la descalificación de la madre debido a la preferencia de la familia por los niños y a un impacto muy grave en la salud de las mujeres debido a los abortos repetidos”, explican desde la ONG.
Las organizaciones defensoras de la mujer denuncian que estas prácticas han llevado a que en la India haya 32 millones de mujeres menos que de hombres. “En un Estado que dio al mundo hace 40 años a una de las primeras jefas de Gobierno de la historia, las mujeres continúan siendo ciudadanas de segundo orden y sufriendo el ‘feticidio femenino’, que afecta a unos 500.000 bebés al año pese a estar prohibida la determinación del sexo antes del nacimiento”, explican.
El problema, según Puneet Bedi, activista de los derechos de la mujer y ginecólogo, es que las familias ven en los hijos varones un medio para aumentar su riqueza, mientras que las hijas suponen un gasto adicional pues al casarse han de aportar una cuantiosa dote. También influyen a la hora de preferir un hijo las leyes que favorecen la herencia por parte de los varones y el hecho de que éstos aporten más al trabajo en el campo, en un país donde cerca del 70 por ciento de la población vive de la agricultura. Pero, además, hay una gran tolerancia social hacia el rechazo de las hijas. "Abortar un feto hembra es una práctica aceptada por la sociedad", explica Bedi, que cita estudios que indican que, a mayor nivel económico y social, esta práctica aumenta.
El caso de China
En China la ley es aún más restrictiva: las madres deben seguir la regla del ‘único hijo’. Aunque ciertos sectores del gobierno y la sociedad chinas tratan de acallar estas prácticas, desde entidades especializadas como el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia explican que se tiene plena constancia de que el país asiático sigue aplicando este tipo de legislación.
La periodista norteamericana Abigail Haworth es desde principios de los años noventa una importante activista en contra de las leyes de limitación familiar, particularmente en China. En su último informe Consecuencias de La Política del ‘Único Hijo’ relata escenas llenas de horror: “en la provincia china de Hunan se pueden ver escenas inimaginables de crueldad, como cuerpos de niñas recién nacidas arrojados en la calle, como si fueran bultos de basura, ante la indiferencia de los que pasan”.
Aunque en las zonas rurales la ley es más flexible, ya que se permite un segundo hijo o hija, la situación no mejora demasiado. “Las niñas son las mayores víctimas de la presión intolerable para limitar la familia. En la China rural, donde vive el 80% de la población, muchos campesinos opinan que sólo los varones pueden llevar adelante la familia, y consideran que sería una gran deshonra para sus ancestros no tener un heredero masculino", explica la reportera.
Según las estadísticas del último informe sobre políticas de aborto en el mundo de la ONU, el 97,5% de los bebés abortados en China son niñas. Tal y como explica Wu Jiang, profesora de estudios sobre la población de la Universidad Renmin de Pekín, millones de hombres no consiguen encontrar una esposa, lo que provoca un ilegal tráfico de mujeres. “Se estima que 17 millones de niñas están ‘faltando’ en la población de China”, explica la investigadora. “Sin duda, el infanticidio y el abandono son los principales factores”, señala Jiang.
“Los programas educacionales han tenido bastante éxito en algunas áreas rurales, pero todavía hay un gran trabajo por delante, sobre todo mientras el gobierno chino insista en la política de limitar la familia, e ignorar el problema de la discriminación contra las hijas mujeres”, concluye.
Xie Zhenming, vicedirector del Centro de Investigación de Población y Desarrollo de Pekín, explica que en un país “superpoblado” como China es necesaria una política familiar pero reconoce que debería ser diferente. “Nos hacen falta medidas eficaces pero que no coarten la libertad individual de cientos de millones de personas, sobre todo de mujeres”, comenta.
Por ser niñas
Entidades de defensa de los Derechos Humanos y ONG como Plan trabajan para acabar con esta realidad. “Es muy difícil desmontar las estructuras sociales que están detrás de estas prácticas pero no podemos permitir que se sigan dando situaciones que sufren las niñas por el hecho de su condición de género como el aborto selectivo de fetos femeninos”.
En su estudio ‘Por ser niñas’ es el resultado de una investigación realizada por Plan a raíz de su experiencia en diferentes países de América, Asia y África y con la documentación de género obtenida de instituciones como UNICEF, o el Banco Mundial.
“Habría 120 millones de mujeres vivas más si no se produjera el feticidio femenino, o la selección de hijos varones en países como India o China”, señala la organización.
También asociaciones y movimientos locales como los Activistas de Salud Social Acreditados de la India (ASHAs, por sus siglas en inglés) trabajan para erradicar esta práctica. Una de las primeras acciones que han puesto en marcha estos activistas ha sido crear un registro de embarazos para salvar a las niñas. “A pesar del robusto crecimiento económico de India en los últimos años, más de la mitad de las mujeres dan a luz a sus hijos en sus casas y como mucha gente prefiere varones, alrededor de 10 millones de niñas han muerto a manos de sus padres en los últimos 20 años. Nosotros queremos acabar con estos abortos misteriosos”, añaden.
Otras entidades que ha puesto en marcha para frenar los feticidios femeninos son la Asociación de Voluntarios de Salud de India., el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) , el movimiento contra el feticidio femenino de Lucknow (Delhi), la Fundación Vatsalya, Intermón Oxfam o la organización Sahghagi Shikshan Kendra.


