Difunde la campaña
Nuevo fracaso de los mandatarios internacionales en la lucha contra el hambre
Una declaración de
vagas intenciones ha cerrado la Cumbre Alimentaria de la FAO en Roma.
No determina causas ni medidas estructurales para las 854 millones de
personas que padecen hambruna. Algunas ONG sí apuntan causas y
soluciones.
Fuente: Canal Solidario
Los países ricos se han resistido a disminuir las barreras comerciales y los subsidios propios y esa ha sido una de las causas de llegar a una declaración final muy pobre con compromisos como “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” o “buscar un mundo más justo”.
Es el triste resultado de la Cumbre Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la que mandatarios como el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y más de 50 presidentes del gobierno, como José Luís Rodríguez Zapatero, se dieron cita para abordar el hambre y la malnutrición ante la subida de los precios de los alimentos, la escasez de agua y tierras, el cambio climático, el aumento de las necesidades energéticas y el crecimiento de la población.
Pocas medidas, algunas promesas contributivas y pocas soluciones para los 854 millones de personas que ya sufren hambre en el mundo.
El encargado de la campaña nutricional de MSF, Stephan Doyon, ha destacado, en conversación telefónica con Canal Solidario, que el hecho de que la mayoría de los representantes de la ONU y los jefes de Estado participantes se hayan centrado en “cuestiones económicas y agrícolas” perjudica a aquellas personas que están muriendo de hambre ahora, “especialmente a los menores de dos años”, cuya ayuda de emergencia debería ser prioritaria, a fin de evitar secuelas de por vida e, incluso, su muerte.
La promesas contributivas han venido de Francia y España, que se han comprometido a destinar 500 millones de euros para impulsar la agricultura en los países pobres, medida aplaudida por la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo de España. Pero ni rastro de medidas estructurales que pongan freno a la hambruna, la muerte y la malnutrición en países empobrecidos.
Demandas de las ONG
Médicos Sin Fronteras (MSF) pide que se haga hincapié en la reforma de los programas nutricionales y de ayuda alimentaria, a corto y largo plazo, para salvar la vida de las personas más afectadas por el hambre, las mujeres embarazadas y los niños y niñas, y en especial de los menores de dos años.
Intermón Oxfam cifra en 15.000 millones de dólares la cantidad necesaria para ayudar a los países más afectados por la crisis alimentaria, y ha planteado una serie de medidas a coordinar desde la ONU en el informe "La Hora de la Verdad", presentado poco antes del inicio de la Cumbre.
Manos Unidas, por su parte, denuncia el discurso hipócrita de los países ricos sobrealimentados que con una mano saquean las materias primas y arruinan las débiles economías de los países pobres; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda comparadas con las subvenciones que aplican a la producción, exportación y comercialización de sus propios productos.
Diversas organizaciones - ACSUR-Las Segovias, Attac, COAG, Ecologistas en Acción, Enginyeria Sense Fronteres-Catalunya, Entrepobles, Plataforma 2.015 y más, Plataforma Rural, SETEM, Veterinarios Sin Fronteras, Xarxa de Consum Solidari - alertan, en un comunicado conjunto, que la desregularización de los mercados agrícolas no es la solución, sino que “ha socavado la capacidad de un número de países para alimentarse a sí mismos”.
Alrededor de 800 organizaciones de todo el mundo han entregado a los gobiernos reunidos en Roma la ‘Declaración de la sociedad civil sobre la emergencia alimentaria mundial: ¡Que no se repitan los errores de siempre!', impulsada por la Vía Campesina y el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria, un manifiesto que declara el "estado de emergencia de los pueblos por la actual crisis de alimentos".
Postura de los gobiernos y la ONU
El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, urge al incremento de la producción agrícola en un 50% hasta 2030, con el fin de salvar la crisis alimentaria, debida, en parte, a la subida del precio del petróleo, que repercute en el aumento de los precios de los alimentos, su producción y transporte.
En este sentido, los agricultores solicitan a los líderes mundiales estabilidad en su sector, con precios que les permitan ganarse la vida. Según la Secretaria General del Comité de las Organizaciones Profesionales Agrarias y de la Confederación General de las Cooperativas Agrarias de la UE, Pekka Pesonen, “más de la mitad de los 860 millones de personas hambrientas en el mundo son agricultores”, por lo que los alimentos que producen deberían poder venderlos a “precios más justos”.
El presidente de Brasil, Luiz Inázio Lula da Silva hace un llamamiento a los gobiernos para la eliminación de las prácticas comerciales “desleales” que caracterizan el comercio agrícola internacional, apostando por los biocombustibles para combatir el calentamiento global y lamentando el agravamiento del problema del hambre con la subida de los precios de los alimentos.
El presidente de Senegal, Addoulaye Wade, por su parte, pide a la comunidad internacional que tome medidas concretas y acciones inmediatas contra el hambre en el mundo, así como el presidente de Mauritania, Sidi Mohamed Oueld Cheikh Abbalahi, que exige a ésta que apoye el desarrollo agrícola, ganadero y pesquero de África.
Fuente: Canal Solidario
Los países ricos se han resistido a disminuir las barreras comerciales y los subsidios propios y esa ha sido una de las causas de llegar a una declaración final muy pobre con compromisos como “luchar por todos los medios para erradicar el hambre” o “buscar un mundo más justo”.
Es el triste resultado de la Cumbre Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la que mandatarios como el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y más de 50 presidentes del gobierno, como José Luís Rodríguez Zapatero, se dieron cita para abordar el hambre y la malnutrición ante la subida de los precios de los alimentos, la escasez de agua y tierras, el cambio climático, el aumento de las necesidades energéticas y el crecimiento de la población.
Pocas medidas, algunas promesas contributivas y pocas soluciones para los 854 millones de personas que ya sufren hambre en el mundo.
El encargado de la campaña nutricional de MSF, Stephan Doyon, ha destacado, en conversación telefónica con Canal Solidario, que el hecho de que la mayoría de los representantes de la ONU y los jefes de Estado participantes se hayan centrado en “cuestiones económicas y agrícolas” perjudica a aquellas personas que están muriendo de hambre ahora, “especialmente a los menores de dos años”, cuya ayuda de emergencia debería ser prioritaria, a fin de evitar secuelas de por vida e, incluso, su muerte.
La promesas contributivas han venido de Francia y España, que se han comprometido a destinar 500 millones de euros para impulsar la agricultura en los países pobres, medida aplaudida por la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo de España. Pero ni rastro de medidas estructurales que pongan freno a la hambruna, la muerte y la malnutrición en países empobrecidos.
Demandas de las ONG
Médicos Sin Fronteras (MSF) pide que se haga hincapié en la reforma de los programas nutricionales y de ayuda alimentaria, a corto y largo plazo, para salvar la vida de las personas más afectadas por el hambre, las mujeres embarazadas y los niños y niñas, y en especial de los menores de dos años.
Intermón Oxfam cifra en 15.000 millones de dólares la cantidad necesaria para ayudar a los países más afectados por la crisis alimentaria, y ha planteado una serie de medidas a coordinar desde la ONU en el informe "La Hora de la Verdad", presentado poco antes del inicio de la Cumbre.
Manos Unidas, por su parte, denuncia el discurso hipócrita de los países ricos sobrealimentados que con una mano saquean las materias primas y arruinan las débiles economías de los países pobres; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda comparadas con las subvenciones que aplican a la producción, exportación y comercialización de sus propios productos.
Diversas organizaciones - ACSUR-Las Segovias, Attac, COAG, Ecologistas en Acción, Enginyeria Sense Fronteres-Catalunya, Entrepobles, Plataforma 2.015 y más, Plataforma Rural, SETEM, Veterinarios Sin Fronteras, Xarxa de Consum Solidari - alertan, en un comunicado conjunto, que la desregularización de los mercados agrícolas no es la solución, sino que “ha socavado la capacidad de un número de países para alimentarse a sí mismos”.
Alrededor de 800 organizaciones de todo el mundo han entregado a los gobiernos reunidos en Roma la ‘Declaración de la sociedad civil sobre la emergencia alimentaria mundial: ¡Que no se repitan los errores de siempre!', impulsada por la Vía Campesina y el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria, un manifiesto que declara el "estado de emergencia de los pueblos por la actual crisis de alimentos".
Postura de los gobiernos y la ONU
El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, urge al incremento de la producción agrícola en un 50% hasta 2030, con el fin de salvar la crisis alimentaria, debida, en parte, a la subida del precio del petróleo, que repercute en el aumento de los precios de los alimentos, su producción y transporte.
En este sentido, los agricultores solicitan a los líderes mundiales estabilidad en su sector, con precios que les permitan ganarse la vida. Según la Secretaria General del Comité de las Organizaciones Profesionales Agrarias y de la Confederación General de las Cooperativas Agrarias de la UE, Pekka Pesonen, “más de la mitad de los 860 millones de personas hambrientas en el mundo son agricultores”, por lo que los alimentos que producen deberían poder venderlos a “precios más justos”.
El presidente de Brasil, Luiz Inázio Lula da Silva hace un llamamiento a los gobiernos para la eliminación de las prácticas comerciales “desleales” que caracterizan el comercio agrícola internacional, apostando por los biocombustibles para combatir el calentamiento global y lamentando el agravamiento del problema del hambre con la subida de los precios de los alimentos.
El presidente de Senegal, Addoulaye Wade, por su parte, pide a la comunidad internacional que tome medidas concretas y acciones inmediatas contra el hambre en el mundo, así como el presidente de Mauritania, Sidi Mohamed Oueld Cheikh Abbalahi, que exige a ésta que apoye el desarrollo agrícola, ganadero y pesquero de África.


