Difunde la campaña
Demandas de la Campaña "Derecho a la alimentación. Urgente"
La Campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” ha hecho un
llamamiento al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y
a la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO)
para que durante la conferencia que se celebrará la próxima semana
sobre la crisis alimentaria mundial se aborden "las causas
estructurales" y se estudie el impacto que el cambio climático y los
biocombustibles están teniendo en ella.
Fuente: FONGDCAM
Según Prosalus, Ingeniería Sin Fronteras, Cáritas y Veterinarios Sin Fronteras, que integran la campaña, la conferencia de la FAO, que en un principio pretendía valorar los retos que deben afrontar los sectores de la agricultura y la alimentación en el actual contexto de cambio climático y bioenergía, ha sido replanteada por la crisis mediática en torno a los precios de los alimentos".
Estas ONG afirman que "el comercio se ha convertido en el objetivo principal de la agricultura y los alimentos en productos con los que especular en los mercados", y considera que la conferencia de Roma "se presenta como una oportunidad para que los gobiernos decidan sobre las políticas, estrategias y programas con los que abordar la crisis y garantizar la seguridad alimentaria".
Seguridad alimentaria
Sin embargo, desde la campaña recuerdan que "buena parte de las medidas que se están proponiendo ya están incluidas en acuerdos y compromisos aprobados por la FAO y sus estados miembros. Por ello, creen que la FAO y los gobiernos "deberían plantearse, en primer lugar, cómo afecta el cambio climático a la agricultura y la alimentación en cuanto a la productividad de las cosechas, la disponibilidad de agua, las enfermedades transfronterizas o los desastres naturales".
Asimismo, afirman que se debería "estudiar qué hacer para reducir el impacto de los agrocombustibles en la seguridad alimentaria". En su opinión, "la creciente demanda de semillas destinadas a convertirse en carburantes de origen vegetal refuerza las políticas agrarias centradas en la producción agrícola destinada a la exportación y no a garantizar la seguridad alimentaria de los pueblos". Además, señalan que "no está demostrado que el uso de agrocarburantes reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero; más bien aumentan las voces que afirman lo contrario".
Por otra parte, subrayan que las "medidas especiales para hacer que los precios de los alimentos bajen en el mercado nacional, a través de la penalización a las exportaciones, la rebaja en los derechos de importación o las intervenciones para proporcionar ayuda a los consumidores pobres", distorsiona "el flujo ordenado del mercado internacional, aumentando los precios y la volatilidad de los precios en los mercados internacionales".
Soluciones estructurales
Ante esta situación, la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” pide al Gobierno y a la FAO que "se planteen qué se va a producir, con qué destino y cómo"; "aborden las causas estructurales del hambre con soluciones igualmente estructurales"; "cumplan los compromisos que han adquirido (...) y "apoyen el trabajo de la Unidad del Derecho a la Alimentación de la FAO".
También les reclaman políticas coherentes que incidan directa o indirectamente sobre el derecho a la alimentación, y una moratoria en el desarrollo de los agrocombustibles hasta que se reconduzca la situación de desequilibrio agrario.
Otra de sus demandas es lograr "sistemas de certificación en la producción de carburantes de origen vegetal que permitan garantizar que son sostenibles ambiental, económica y socialmente".
Por último, las ONG piden que se contemple "el aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a la agricultura y desarrollo rural así como de las partidas destinadas a estos fines en los presupuestos de los países afectados".
Fuente: FONGDCAM
Según Prosalus, Ingeniería Sin Fronteras, Cáritas y Veterinarios Sin Fronteras, que integran la campaña, la conferencia de la FAO, que en un principio pretendía valorar los retos que deben afrontar los sectores de la agricultura y la alimentación en el actual contexto de cambio climático y bioenergía, ha sido replanteada por la crisis mediática en torno a los precios de los alimentos".
Estas ONG afirman que "el comercio se ha convertido en el objetivo principal de la agricultura y los alimentos en productos con los que especular en los mercados", y considera que la conferencia de Roma "se presenta como una oportunidad para que los gobiernos decidan sobre las políticas, estrategias y programas con los que abordar la crisis y garantizar la seguridad alimentaria".
Seguridad alimentaria
Sin embargo, desde la campaña recuerdan que "buena parte de las medidas que se están proponiendo ya están incluidas en acuerdos y compromisos aprobados por la FAO y sus estados miembros. Por ello, creen que la FAO y los gobiernos "deberían plantearse, en primer lugar, cómo afecta el cambio climático a la agricultura y la alimentación en cuanto a la productividad de las cosechas, la disponibilidad de agua, las enfermedades transfronterizas o los desastres naturales".
Asimismo, afirman que se debería "estudiar qué hacer para reducir el impacto de los agrocombustibles en la seguridad alimentaria". En su opinión, "la creciente demanda de semillas destinadas a convertirse en carburantes de origen vegetal refuerza las políticas agrarias centradas en la producción agrícola destinada a la exportación y no a garantizar la seguridad alimentaria de los pueblos". Además, señalan que "no está demostrado que el uso de agrocarburantes reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero; más bien aumentan las voces que afirman lo contrario".
Por otra parte, subrayan que las "medidas especiales para hacer que los precios de los alimentos bajen en el mercado nacional, a través de la penalización a las exportaciones, la rebaja en los derechos de importación o las intervenciones para proporcionar ayuda a los consumidores pobres", distorsiona "el flujo ordenado del mercado internacional, aumentando los precios y la volatilidad de los precios en los mercados internacionales".
Soluciones estructurales
Ante esta situación, la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” pide al Gobierno y a la FAO que "se planteen qué se va a producir, con qué destino y cómo"; "aborden las causas estructurales del hambre con soluciones igualmente estructurales"; "cumplan los compromisos que han adquirido (...) y "apoyen el trabajo de la Unidad del Derecho a la Alimentación de la FAO".
También les reclaman políticas coherentes que incidan directa o indirectamente sobre el derecho a la alimentación, y una moratoria en el desarrollo de los agrocombustibles hasta que se reconduzca la situación de desequilibrio agrario.
Otra de sus demandas es lograr "sistemas de certificación en la producción de carburantes de origen vegetal que permitan garantizar que son sostenibles ambiental, económica y socialmente".
Por último, las ONG piden que se contemple "el aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a la agricultura y desarrollo rural así como de las partidas destinadas a estos fines en los presupuestos de los países afectados".


