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Cómo los países ricos "niegan el desarrollo" a golpe de tratado comercial

Fuente: canalsolidario.org
Autora: Aida Sánchez

“El avance de los tratados de comercio entre países ricos y pobres niegan a los países en desarrollo una posición favorable en la economía mundial”. Así de claro lo tienen en el informe ‘Nuestro futuro por la borda’, de Intermón Oxfam.

Intermón Oxfam denuncia que los acuerdos de comercio e inversiones entre países empobrecidos y enriquecidos, liderados por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), imponen normas cuyo alcance compromete seriamente las políticas que los países en desarrollo necesitan para luchar contra la pobreza.

“Lejos de de la fanfarria de las cumbres mundiales y de la prensa internacional, Estados Unidos y la UE están poniendo un empeño sin precedentes en lograr tratados de libre comercio regionales y bilaterales”, afirma la ONG en su informe ‘Nuestro futuro por la borda’.

Tal y como explican en el documento, unos 25 países en desarrollo han firmado ya tratados de libre comercio (TLC) con países desarrollados, y más de 100 están embarcados en negociaciones. Cada semana se firman como media dos acuerdos bilaterales de inversiones y prácticamente ningún país, por empobrecida que sea su situación, se ha quedado fuera.

El problema según la organización internacional es que los países enriquecidos están utilizando estos TLC y los acuerdos sobre inversiones bilaterales y regionales para lograr concesiones que no son capaces de conseguir en la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde los países en desarrollo pueden unirse y negociar unas reglas más favorables.

En el informe de Intermón podemos ver que Estados Unidos califica esta manera de actuar como una ‘liberalización competitiva’ y que la UE expresa su intención de utilizar los acuerdos bilaterales como ‘los peldaños hacia futuros acuerdos multilaterales’. Sin embargo, la ONG expresa su temor de que el avance inexorable de estos tratados sobre comercio e inversiones, “negociados en gran medida a puerta cerrada”, socaven la promesa de que el comercio y la globalización sirvan para reducir la pobreza.

“En un mundo cada vez más globalizado, estos acuerdos buscan beneficiar a los exportadores y a las empresas de los países ricos a expensas de agricultores y trabajadores pobres, con graves consecuencias para el medio ambiente y el desarrollo”, explican los responsables del informe. “Lo peor es que privan a los países en desarrollo de su capacidad de dirigir la economía nacional y proteger a sus ciudadanos más pobres. Al ir más allá de las disposiciones negociadas a nivel multilateral, imponen reglas de mayor alcance y difícil marcha atrás que desmantelan de manera sistemática las políticas nacionales de promoción del desarrollo”, añaden.

Acceso a las medicinas y liberalización de servicios

La entidad también denuncia que tanto Estados Unidos como la UE están imponiendo reglas sobre propiedad intelectual que reducen el acceso de las personas empobrecidas a medicinas que les salvarían la vida, aumentan los precios de las semillas y de otros insumos agrícolas poniéndolos fuera del alcance de los pequeños productores, y dificultan el acceso de las empresas de los países en desarrollo a las nuevas tecnologías.

“El tratado de comercio propuesto entre Estados Unidos y Colombia, por ejemplo, aumentaría el coste de las medicinas en 919 millones de dólares para el año 2020, cantidad suficiente para prestar atención sanitaria a 5,2 millones de personas en el sistema de salud público”, explican.

En cuanto a la liberalización de servicios, Intermón afirma que las reglas contenidas en los TLC amenazan con dejar fuera de juego a las empresas locales, reducir la competitividad y aumentar el poder de monopolio de las grandes compañías. “Cuando México liberalizó en 1993 los servicios financieros con antelación al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en siete años el 85% del sistema bancario quedó en manos extranjeras, y los préstamos a las empresas mexicanas cayeron del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) al 0,3%, dejando así a las personas pobres de las zonas rurales sin fuentes de crédito esenciales”, citan como ejemplo.

Además, tal y como explica la ONG, las nuevas reglas sobre inversiones contenidas en muchos de estos tratados impiden a los gobiernos de los países en desarrollo exigir a las empresas extranjeras la transferencia de tecnología, la formación de trabajadores locales o la adquisición local de insumos de producción. Así, con estas condiciones, las inversiones extranjeras no establecen vínculos en el país, no generan empleo de calidad, y no mejoran tampoco los salarios, pero sí agravan las desigualdades.

La ONG también exige que se permita a los países en desarrollo adoptar legislaciones flexibles sobre propiedad intelectual que garanticen la primacía de la salud pública y de los medios de vida rurales, y que protejan los conocimientos tradicionales y la biodiversidad; que se excluya de los compromisos de liberalización los servicios públicos esenciales como la educación, la salud, el agua y el saneamiento; y que se reconozca el derecho de los gobiernos a regular la entrada de inversores extranjeros con el fin de promover el desarrollo y generar empleo de calidad, e incluir compromisos de aplicación de los estándares laborales básicos para todos los trabajadores y trabajadoras.

Otras organizaciones como Setem también denuncian que los acuerdos comerciales de la UE pueden suponer para África la destrucción de derechos como el de la alimentación. Además de Setem, más de una veintena de organizaciones no gubernamentales y plataformas ciudadanas se han sumado a una campaña internacional en protesta por "el terrible peligro de las negociaciones comerciales de la Unión Europea".